Sabía
que vendrías algún día
Y
llegaste
Sin
premura, arrasándolo todo
A tu
tiempo.
Con
la tempestad de tu parpadeo
derrumbaste
las paredes
desvaneciste
la calma
Todo
lo conocido se volvió añicos.
En
su lugar construiste torres
dragones,
lagos…
La
estabilidad se volvió tu bandera.
La
sembraste en mi campo;
sobre
su asta y derredor nacieron magnolias, nardos, lirios
Embelleciste
este puerto vacío
que
poco a poco se pobló de aromas
Sonidos
risas, sonidos llanto, sonidos tiempo.
Sabía
que vendrías sabia y brillante
a pulir ésta y todas las vidas que toca tu tacto
Sabía
que vendrías
y llegaste.