Rompes el silencio con tu voz inmadura y tornas cálido el invierno
nuestros desvelos cubren un ritual para calmar tus ansias.
La sonrisa que arrojas nos devora
nos perpetua en este segundo impalpable
que lo es todo,
enorme milagro del Dios que venero
tu naturaleza,
mis miedos,
nuestras fallas
Torbellino, lo destruiste todo
(la incompetencia no existe ante tus necesidades)
nos incendias
nos vuelves ceniza
para renacer a tu costado.
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