Ahí están los residuos de la desconfianza
rezagados por el piso
en forma de zapatos, libros, promesas, ropa sucia.
Ahí está la desgana soplando fuerte
apuntándome a la sien
dice dispara, dispara;
la dejo caer por la punta de los dedos
cuando miro de frente la esperanza dormida.
Bajo el arma y con ella los descuidos,
la fe en la carne,
las horas muertas.
Ésta es mi cura:
Distancia.

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