lunes, 27 de mayo de 2013

X

Mamá, devuélveme el entendimiento que se fue en la mudanza
Cuando siete años después me dejaste sola
Ya lo busque en tu habitación (donde ahora duermo)
Y no está por ninguna parte.

Me quedé con los libros y los “mi niña hermosa” que olvidaste
Eché al patio los muebles gastados y los escarmientos
Ahora ambos se pudren con la lluvia y está bien:

Ni tú ni yo los necesitamos.

lunes, 25 de marzo de 2013

DramaDramaDrama

A veces me pregunto si de vez en cuando lloras y si, con la puerta cerrada de tu habitación y las bocinas de la computadora a todo volumen, dejas que corra el llanto. Con los recuerdos acribillándote la nuca y la mirada absorta en un punto inexistente a través del librero, ¿me piensas?

Yo de vez en cuando te recuerdo. Y lloro. Trato de desprenderme con las uñas las enseñanzas que me dejaste en cada centímetro de piel y me arranco el cuero cabelludo para ver si las ideas que me enterraste en la mente salen por los poros; sin embargo, sólo descubro lo adentro que estás.

No podría entenderme sin recurrir a ti. Desde que te conocí soy también un laberinto. Nunca encontré tu centro y me rendí; hoy que intento visitar mi punto de equilibrio encuentro sólo un nudo. No puede ser ese mi centro. Quizá es el tuyo.

No me has olvidado, lo sé. También pinté con aguja y tinta parte de mí en tu espíritu: esos poemas no se borran. Mas que no me olvides no significa que me recuerdes. Quizá hiciste de esos poemas un libro con tu nombre y, tras publicarlo te olvidaste de él. 

Quisiera ser tan fuerte como me obligaste a ser cuando te fuiste, pero año y medio me ha hecho blanda. Como una hoja seca me he partido en varios trozos. ¿Cuando sea polvo a dónde iré a parar? Ojalá que al limonero de tu patio trasero para colarme a discreción por el pasillo que da a tu cuarto y así ver si cuando estás a solas te atreves a llorar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Gracias por Guanajuato





En este mundo no existen las coincidencias, sólo puede haber lo inevitable. 
Inevitable fue que tropezáramos el uno con el otro, 
que nos llamáramos con las almas, 
que después, sintiéndolo y no pensando, uniéramos nuestros cuerpos. 
Inevitable fue el miedo al dolor; 
pensar que nuestro espejo de ilusiones se quebraría 
y tener que seguir la vida sin la compañía de tus pasos. 

Luego las preguntas que amenazaban la calma. 
La más persistente: 
¿Seremos uno en el futuro? 

Hoy las respuestas: 
Tú. 
Yo. 
Nosotros. 
El principio de nuestro propio 
“Y vivieron felices por siempre”.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Vida vs Fuego

Son más las cenizas que el fuego
cubren con su cobija de hollín
las tejas que el viento no ha humedecido;
su peso, tan grande,
impide avivar la llama.

Hoja tras hoja 
las letras arden
y mueren.

En la mente sólo queda a marca de agua 
una fotografía del recuerdo
que no el recuerdo mismo.

No depende de la lluvia el cese de la llama.

Es una ráfaga insondable la vida,
la vida y su frialdad de nieve
siempre ganarán al fuego la batalla. 

sábado, 4 de agosto de 2012

...

"Aún me siento como la irreverente persona que conociste durante ese invierno, intentando mantener una conversación interesante con el fin de que no te fueras. 

Recuerdo fotográficamente la primera vez que reconocí tu cara entre tanta gente. En ocasiones todavía me siento como una torpe al recordar los pretextos para invitarte a caminar por algún parque de la ciudad o en nuestro café preferido."

domingo, 8 de julio de 2012

Cuando el tiempo se congela

Hace vidas no soy la de siempre
cada momento labra un ladrillo
los adioses se vuelven cemento
y de a poco se forja mi pared.

Adentro de esta muralla infranqueable la asfixia
el sofoco
la oscuridad
elementos que transforman la materia.

Después de cada segundo soy otra

En la eternidad del siempre cabe mi condena:
el cambio.