sábado, 10 de mayo de 2014

Mes cinco:


Sabía que vendrías algún día
Y llegaste
Sin premura, arrasándolo todo
A tu tiempo.

Con la tempestad de tu parpadeo
derrumbaste las paredes
desvaneciste la calma
Todo lo conocido se volvió añicos.

En su lugar construiste torres
dragones, lagos…
La estabilidad se volvió tu bandera.
La sembraste en mi campo;

sobre su asta y derredor nacieron magnolias, nardos, lirios

Embelleciste este puerto vacío
que poco a poco se pobló de aromas
Sonidos risas, sonidos llanto, sonidos tiempo.

Sabía que vendrías sabia y brillante
a pulir ésta y todas las vidas que toca tu tacto

Sabía que vendrías 
y llegaste.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Ahí están los residuos de la desconfianza

Ahí están los residuos de la desconfianza
rezagados por el piso
en forma de zapatos, libros, promesas, ropa sucia.

Ahí está la desgana soplando fuerte
apuntándome a la sien
dice dispara, dispara;
la dejo caer por la punta de los dedos
cuando miro de frente la esperanza dormida.

Bajo el arma y con ella los descuidos,
la fe en la carne,
las horas muertas.

Ésta es mi cura:
Distancia.

martes, 21 de enero de 2014

sábado, 21 de diciembre de 2013

Mes uno:

Rompes el silencio con tu voz inmadura y tornas cálido el invierno
nuestros desvelos cubren un ritual para calmar tus ansias.

La sonrisa que arrojas nos devora
nos perpetua en este segundo impalpable
que lo es todo,
                         enorme milagro del Dios que venero
tu naturaleza,
                      mis miedos,
                                          nuestras fallas

Torbellino, lo destruiste todo
(la incompetencia no existe ante tus necesidades)
nos incendias
nos vuelves ceniza
para renacer a tu costado.


sábado, 9 de noviembre de 2013

Niebla:

Han pasado treinta y tres días desde tu muerte y no puedo dejar de extrañarte. Me enseñaste en menos de seis meses lo que es el amor verdadero y que aunque no manejábamos el mismo lenguaje podíamos entendernos y preocuparnos infinito la una por la otra.

Viene a mi mente el suelo. Cuando lloraba silenciosamente con el deseo de fundirme en el piso y caer a un infierno menos frío que el que estaba viviendo; tú tomaste mi cabello entre tus dientes y tiraste de él, obligándome a seguir pensando en la vida. Tus ojos desataron esa tarde mi sonrisa. Quisiste lamerme la mejilla mas recordaste que “Niebla, no me gustan los besos” y sólo te arrebujaste en mi regazo dejándome ver lo incondicional de tu cariño.

Me enseñaste que la vida es un constante fluir de acontecimientos que escapan de nuestras manos, que si me detengo será sólo mi pausa, que todo seguirá moviéndose alrededor como un carrusel de feria. No te importaba si quería pasar toda la tarde en cama lamentándome, tú tenías hambre, querías ir al baño, necesitabas un paseo, deseabas moverte y querías que lo hiciera contigo. Para ti no fui sólo una incubadora, fuiste la única que me hizo sentir productiva durante el embarazo pues  no te importaban mis dolores, mis ascos, mi cansancio, tú tenías hambre, querías ir al baño, necesitabas un paseo, necesitabas de mí. Y yo de ti.

Cuando el veterinario me dijo que no pasarías del viernes sentí una gran tristeza presionando mis pulmones, “no te mueras, pequeñita”, dije, y fiel a mí te mantuviste con vida.

Luego fue mi turno de ir al doctor, chequeo de rutina.  Te dejé solita en casa. Las cosas se pusieron graves y me retuvieron ahí más horas de las que consideré necesarias. Se dieron las 8 de la noche y por fin pude regresar a casa. Cuando no saliste a buscarme sentí frío en mi parte derecha y me invadió un miedo que antes no había sentido.


Verte tirada en el piso, como dormida, me hizo sentir por primera vez con dolor la muerte. Perdón por mi descuido, por no haber estado ahí para acompañarte en las últimas horas, por no haberte dejado lamerme ni un poco. A veces, cuando nadie mira, voy al pequeño sitio donde te enterramos y me dedico a extrañarte. Pequeñita, donde estés guárdame un sitio, un ladrido, mil lengüetazos; algún día he de alcanzarte y seguro entonces ya podré correr a tu ritmo. Aguarda con paciencia mi llegada, prometo no demorar tanto esta vez.


viernes, 26 de julio de 2013

Entendimiento

Me duele tu voz en los ojos,
surcos por los que te saco
y como ráfaga regresas.

Me dueles en la punta de los dedos que lleno con agujas
para vaciarte de las manos;
en los papeles con esencia de ti
donde la tierra se vuelve pilar
y cae encima del cuerpo;
cuando te olvido me dueles
porque no hay risa que llene la alcoba
y la mitad de mi cama se hunde mientras la tuya
sin peso
se alza.

Me hieres en tu recuerdo
cuando los residuos de tu voz
acunados en algún rincón del alma mía
hacen acto de presencia bajo los párpados
y se encaja como cuchillo me duele tu voz en los ojos
y la herida derrama sangre incolora para ahogar la última imagen
al otro lado de esta distancia.



jueves, 30 de mayo de 2013

XV

Pude ver la lucha que se libraba detrás de tus ojos
Las sienes gastadas de tanto pensar
Los besos se los juraste a ella, hombre de palabra
No puedes fallarle al demonio

Pesa más que el amor el miedo
Y quién sabe a qué tormentos nos llevaría su furia.

Escondámonos en la neblina, dijiste
con una estrella postrada en cada ojo
Te creí como le cree el náufrago a la orilla
Terminé arrastrándome hacia un oasis

No guardo besos en la garganta

Sólo arena.

miércoles, 29 de mayo de 2013

XII

El suelo es blando
voluble como los sueños;
El entorno, turbio,
frío como tu muerte.

La única imagen que tiene sentido es la cruz
La tristeza del Cristo se asemeja a mi tristeza:
grande, absurda
cada vez más insignificante y vieja.

El sirio no se consume, me consume a mí
Su humo va a sepultarme como a ti la bala,
Entrará blanco a mi nariz como negro atravesó tus sienes
Necesito correr
Ahora
Huir de la neblina.


lunes, 27 de mayo de 2013

X

Mamá, devuélveme el entendimiento que se fue en la mudanza
Cuando siete años después me dejaste sola
Ya lo busque en tu habitación (donde ahora duermo)
Y no está por ninguna parte.

Me quedé con los libros y los “mi niña hermosa” que olvidaste
Eché al patio los muebles gastados y los escarmientos
Ahora ambos se pudren con la lluvia y está bien:

Ni tú ni yo los necesitamos.

lunes, 25 de marzo de 2013

DramaDramaDrama

A veces me pregunto si de vez en cuando lloras y si, con la puerta cerrada de tu habitación y las bocinas de la computadora a todo volumen, dejas que corra el llanto. Con los recuerdos acribillándote la nuca y la mirada absorta en un punto inexistente a través del librero, ¿me piensas?

Yo de vez en cuando te recuerdo. Y lloro. Trato de desprenderme con las uñas las enseñanzas que me dejaste en cada centímetro de piel y me arranco el cuero cabelludo para ver si las ideas que me enterraste en la mente salen por los poros; sin embargo, sólo descubro lo adentro que estás.

No podría entenderme sin recurrir a ti. Desde que te conocí soy también un laberinto. Nunca encontré tu centro y me rendí; hoy que intento visitar mi punto de equilibrio encuentro sólo un nudo. No puede ser ese mi centro. Quizá es el tuyo.

No me has olvidado, lo sé. También pinté con aguja y tinta parte de mí en tu espíritu: esos poemas no se borran. Mas que no me olvides no significa que me recuerdes. Quizá hiciste de esos poemas un libro con tu nombre y, tras publicarlo te olvidaste de él. 

Quisiera ser tan fuerte como me obligaste a ser cuando te fuiste, pero año y medio me ha hecho blanda. Como una hoja seca me he partido en varios trozos. ¿Cuando sea polvo a dónde iré a parar? Ojalá que al limonero de tu patio trasero para colarme a discreción por el pasillo que da a tu cuarto y así ver si cuando estás a solas te atreves a llorar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Gracias por Guanajuato





En este mundo no existen las coincidencias, sólo puede haber lo inevitable
Inevitable fue que tropezáramos el uno con el otro, 
que nos llamáramos con las almas, 
que después, sintiéndolo y no pensando, uniéramos nuestros cuerpos. 
Inevitable fue el miedo al dolor; 
pensar que nuestro espejo de ilusiones se quebraría 
y tener que seguir la vida sin la compañía de tus pasos. 

Luego las preguntas que amenazaban la calma. 
La más persistente: 
¿Seremos uno en el futuro? 

Hoy las respuestas: 
Tú. 
Yo. 
Nosotros. 
El principio de nuestro propio 
“Y vivieron felices por siempre”.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Vida vs Fuego

Son más las cenizas que el fuego
cubren con su cobija de hollín
las tejas que el viento no ha humedecido;
su peso, tan grande,
impide avivar la llama.

Hoja tras hoja 
las letras arden
y mueren.

En la mente sólo queda a marca de agua 
una fotografía del recuerdo
que no el recuerdo mismo.

No depende de la lluvia el cese de la llama.

Es una ráfaga insondable la vida,
la vida y su frialdad de nieve
siempre ganarán al fuego la batalla. 

sábado, 4 de agosto de 2012

...

"Aún me siento como la irreverente persona que conociste durante ese invierno, intentando mantener una conversación interesante con el fin de que no te fueras. 

Recuerdo fotográficamente la primera vez que reconocí tu cara entre tanta gente. En ocasiones todavía me siento como una torpe al recordar los pretextos para invitarte a caminar por algún parque de la ciudad o en nuestro café preferido."

domingo, 8 de julio de 2012

Cuando el tiempo se congela

Hace vidas no soy la de siempre
cada momento labra un ladrillo
los adioses se vuelven cemento
y de a poco se forja mi pared.

Adentro de esta muralla infranqueable la asfixia
el sofoco
la oscuridad
elementos que transforman la materia.

Después de cada segundo soy otra

En la eternidad del siempre cabe mi condena:
el cambio.



martes, 15 de mayo de 2012

Pos ora?

¿Y si me dejas
encontrarte?
no sólo en la luna del espejo
sino en los cráteres del asfalto
que lleva a tu calle.


jueves, 3 de mayo de 2012

La paz es la ausencia de la guerra

Me supe enredada en los sueños de ayer.

Las olas de olvido que disipó el recuerdo
se cruzaron en sus ojos
y sus ojos en los míos.

Entonces la tregua.

Un acuerdo de paz
donde firmamos callar los nombres del pasado,
sustituirlos con los nuestros.

Ahora caminamos con un parche tóxico
fingimos la armonía
los besos no son falsos
sino inexistentes.

Hace unas horas supe el porqué:
aún las sombras,
su asfixia apremiante cobijándole la mente
junto al futuro mío que se deslava.

Cada vez somos menos nuestros...

La guerra se lleva a la cama en silencio
donde nadie pierde
pues ahogados en la espesura es difícil atacar.

Entonces armamos un nuevo cuartel
donde la dicha dice que el monstruo es el pasado
que hay que borrar las últimas huellas de su estadía
sin embargo el daño es innegable.

Estamos rotos.

Más rotos que las fotos
y las cartas
y los últimos cristales que acuñamos de la historia.

El enemigo es el ayer
aunado a la memoria
que insta
que acosa
que grita un NUNCA MÁS a la pregunta
¿Cuándo vas a irte?

De una vez por todas dije NUNCA MÁS
y me vi atada a las sombras
fui parte de las sombras
soy un sueño de ayer.

Así que...


No me duele mi pasado
me duele el tuyo