domingo, 28 de agosto de 2011

Sigo namorada de Guadalajara


Me gusta la ciudad, 
su aire turbio y carente, 
a tope de polvo 
y su gente 
lejos.


Me gusta la ciudad 
oscura del cielo
cubierta con puntos 
diminutos 
de luz
Los coches
y los recuerdos
todo lo que signifique un paso más
y otro
y otro paso 
porque es distancia.


Punta y talón sobre el asfalto 
y me estalla un recuerdo


Porque soy ciudad
y ésta me pertenece


No soy de nadie 
pero ella es mía
me la he ganado.


Ahora 
estoy a punto 
de derramarme 
de momentos 
fragmentados
sólo así puedo acomodarlos dentro de mi cuerpo-calle


¿Y los fantasmas que me habitan?
dejaron de ser personas cuando los maté de mis caminos
ahora 
sombras que pretenden cobijarme
porque son
porque sienten
porque piensan que estoy muerta
son hombres sombra fantasmas/señoras miseria/niños oxidados
y me asustan
los muertos no hacen daño


A veces les contesto -en el idioma de los muertos-
 I ain't lost, just wandering"
y floto con mis aires densos 
vagando lejana
en mí.

viernes, 26 de agosto de 2011

Lo que pensaba aquella tarde:

I
(divagaciones)      
                                   Tal vez no te queda de otra, ni a mí.

                                   Tal vez la ropa hace al hombre
                                   y la tuya es de verano: holgada y fría.

                                   Tal vez una mujer deja de ser flor cuando se marchita
                                   como yo, llena de veneno en los tallos
                                   y tú sin antídoto en las orejas.



II
(afirmación)            
                                   Nos faltó ser menos nosotros y más fe
                                   Verter los recuerdos felices en tubos de acrílico
                                   portarlos en la espalda
y adentrarnos en ellos al mundo interno del otro.



III
(reproche)
                                   Pero hoy no somos nosotros, ni fuego, ni espirales
                                   ¡hoy no somos nada!
                                   ni siquiera la arena que arrastra el viento lejos de la 
[playa.

                                   Porque se nos acabó la ligereza y los momentos 
[los perdimos
                                   como se pierde el oro de las minas explotadas
                                   y estamos secos;

                                   exhalamos vaho arenoso de la boca.

                                   Somos polvo de un desierto que muere a falta de agua.
                                  
-Irónico, ¿no?



IV
(queda)                    
                                   Arrancar la puerta de los goznes y limpiarte las telarañas.
                                   Sacudirte el resentimiento de los ojos hasta que vuelvan 
`[a brillar.
                                   Poner el futuro en un jarrón al que no falten los colores.
                                   Rezar porque mis espinas no rasguen la tela
frágil
de tus sentimientos.


(queda[n])
                                   *
                                   *                                              Tres estrellas para entendernos
                                   *


(queda)
la única
la fatídica
la inevitable
.
.
.           .           .
.
.
.
.
cruz del retorno

Porque te guste o no, soy tu centro
y tarde o temprano
tendrás que regresar.

martes, 23 de agosto de 2011

Catalino

A veces siento que sólo lo usan y me enojo con él por dejado y con la gente por abusiva. Luego me acuerdo que (a exigencia suya) debe importarme un carajo y me enojo más conmigo misma por no obedecer a su mandato. Así se nos va la vida en enojaciones.

Inútil es anudar lazos rotos, dije cuando se había marchado, dándome ánimos para no buscarlo, ¿por qué será que se me olvida a cada rato?

lunes, 22 de agosto de 2011

Cuando la lluvia cae sobre Guanatos / aquí se quedan sólo los fantasmas

Me encanta la ciudad semivacía y lluviosa; las gotas rompiéndose en la acera con fe de lavar los pasos de los peatones. 

Me encanta ver a los amantes que se besan, resignados a empaparse bajo la lluvia que bautiza su amor: lluvia agua bendita que manda Dios para decirles que los ha aprobado.

Me gustan los hombres que corren con un bebé en brazos para procurar el bien de la vida que comienza antes de que la vida comience a atentar contra su salud física y mental; las mujeres con la ropa pegada al cuerpo, ropa que delata las imperfectas curvas de sus cuerpos. 

Pero, sobretodo, me llama la ciudad lluviosa y semivacía que obliga a la melancolía a acompañarme y me permite verte en los recuerdos que han quedado impregnados, rondando como fantasmas, por cada edifico y cada acera del centro por la que anduvimos juntos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Las aguas de la sabiduría

Todos sus predecesores comenzaron con un libro; su abuela, con fe en un mundo de etapas tortuosas que finaliza en calma; su padre, con una historia cruenta, con maldad de esa que "sólo ocurre en las novelas", con el alma llena de incredulidad. Él comenzó con El viejo y el mar.

Caminaba a la orilla de un mar violento cuyas aguas revueltas lo llamaban. Pero jamás se acercó, temiendo que ser seducido por su música naval. Un día, curioso, decidió acercarse, y en su descuido, cayó.

Sintió cómo el aire se acompasaba en sus pulmones ante la frialdad

Sumergidos en un mar de palabras no supieron nadar. Las ideas les hinchaban los pulmones, les sacaban el aire, no podían respirar. Entonces como barco salvador apareció una hoja y el remo fue un lápiz.

A fuerza de no pensar para salvar la vida empujaron las letras. Botaban signos al barco, creaban historias, formaban denuncias, gritaban alegrías y dolores que quedaban dentro: los residuos de un mar que los ahogaba.

Uno a uno los caracteres poblaron la nave, ahora las palabras no eran inteligibles y las ideas plasmadas en  oración se habían tergiversado y comunicaban lo que el ocupante no decía.

Trataba de tirarlas del barco, pero era tarde. Por cada una al mar saltaban como peces palabras completas que pesaban, volvían a empaparlo y la hoja, pandeada, comenzaba a ceder a la presión.

Cayó una tormenta y un signo de exclamación perforó por el centro al barco, como una daga. Del poeta no volvimos a saber. Tal es el peso de las palabras

jueves, 11 de agosto de 2011

Haz una lista, dijo.

Inicié la lista de cosas que quiero decirle y las mezclé con las que debería decirle. Al leerla me dio pánico. (El eco de su adiós es la distancia que siempre he temido). Ahora hay una hoja arrugada en el cesto de basura y el miedo es dueño de mis actos.






miércoles, 10 de agosto de 2011

Debería ser una etiqueta frecuente en este blog:


"¡Maldito el que crea que esto es un poema!"

Pero es demasiado largo y me da pereza

¿Y las aves?

Ya no me ahoga la presión del silencio. Sus garras
han dejado de rascarme los oídos
son un racimo de preguntas que florecen en el pecho,
sus frutos se desgranan 
y mueren
caen a un abismo infértil donde el eco es un nido vacío
que quiere un ave
para volar.

martes, 9 de agosto de 2011

Léase el siguiente como un suspiro:

07/08/2011


¡Ay, Luis Alejandro! Así desde el cielo,
como en la tierra,
tenías que hacer tu voluntad.



Ahora cumple mi capricho y descansa en paz

lunes, 8 de agosto de 2011

Soñé... y tuve una revelación.

Lo primero que vi fue el techo, blanco como la espuma del mar; luego la puerta y las paredes, también blancas como arena de una playa; después mis ojos siguieron un camino por el suelo blanquísimo como la sal, pero dejaron de avanzar al llegar a unos horribles tenis negros... Supe en seguida porqué mis ojos hacían referencia al mar: estaban cegados con su aroma de metáforas acuosas y todos sus poemas de agua.

Miré entonces mis manos y vi pequeños tubos encajándose en mis venas, le daban vida a mi cuerpo. Pero no necesitaba esa vida, porque lo tenía cerca otra vez. Sus ojos se habían clavado en la blancura de las sábanas, como si no hubiese notado que estaba despierta.

"Luis"
"Luis"
 "Luis"

Lo llamé una y otra vez, pero no contestó. Quizá estaba ahí para cumplir el protocolo y no romper la promesa de "Pase lo que pase estaré a tu lado". Porque ahí estaba él, conmigo, pero seco. Respirando muerto con la mirada al filo de la cama.

Arranqué los tubos de mis venas y salí de la habitación. Los pasillos blancos estaban desiertos, así como el resto de las habitaciones. Era curioso que a mi suicidio sólo acudiese él, quien era la causa. 

Volví a la habitación y tomé sitio en mi cama. Le dije: Erick, gracias por venir, te he echado de menos. Él me miró con sus ojos llenos de rencor, los mismos de la última vez que hablamos, y con la voz medio cortada por la rabia atinó a decir: Ojalá no hubieras despertado, así podría seguir contigo.

Dejó sobre la mesita de noche unos tulipanes rojos, como la sangre de un corazón herido, y, sin más, partió del lugar. 

Cuando su cuerpo desapareció en la luz del sueño, desperté. 

Aquí, en la vida real, me di cuenta de que lo extraño.

jueves, 4 de agosto de 2011


Si camináramos en círculo nos habríamos encontrado
lástima que andamos en espiral
hundiéndonos a cada rato.


Edmeé hurgó en mi cabeza y dijo:

Soñé que caía en el espacio
Y el espacio era demasiado grande para abarcarlo

Yo era demasiado grande para ser abarcada
Éramos dos enormidades visitándonos mutuamente
Inquietándonos, retándonos a adaptarnos a nuestra mutua presencia
A evolucionar aceptando lo inevitable: el cambio


Éramos dos vértigos
Resistiéndose a aceptarse
Atrayéndose simultáneamente

¡Vaya! Esto más que sueño
Ya parece una historia de amor.

martes, 2 de agosto de 2011

¡Ahora entiendo!

Nos alabábamos demasiado
por eso nos rompimos.

Me pregunto ¿cómo hubiera sido el mundo
si no nos hubiésemos querido tanto?

Supongo que por eso se separan los padres de los hijos.
por esos quereres de protección que no llegan a romperse en besos
Es sano, ¿no?

Pero nosotros no éramos sanos
y queriéndonos como padre e hija
como madre e hijo
nos besamos
y la protección dejó de ser de cariño para volverse

carnal

pero no queríamos carne verdaderamente, ¿o sí?

Como sea, estamos rotos. Llenos de distancia y simulaciones.
Aparentar desinterés es sano, ¿no?

Entonces tú estás sano y yo loca:
otra vez no coincidimos
¿ves? 
por eso nos rompimos


Respeto e Intolerancia.
¿Cómo pueden caber los dos en una misma persona?





lunes, 1 de agosto de 2011

A veces, las buenas ideas tardan años para madurar;
otras, olvidan que alguna vez fueron buenas ideas.

¿Y por qué vengo al blog con entradas tan amargadas? pues porque estoy enojada. Mucho muy. Y es que me enojo porque tengo miedo. Verán, Analí es una historia vieja, la primera que planee en mi vida y por la que decidí que quería escribir. 

Cuando vi que mis letras eran demasiado inmaduras y que podría arruinarla si la sacaba de mi cabeza y la metía a un libro, guardé a Analí en una caja. Ahí sigue, esperándome fiel (le envidio esa paciencia). ¿Y yo? Tengo muchas ganas de sacarla, levantarle el castigo y volver a descubrirla como hace 4 años. Pero también tengo miedo. Mucho muy. Eso me enoja demasiado. Por eso vengo con entradas amargadas, como esta.