lunes, 1 de agosto de 2011

A veces, las buenas ideas tardan años para madurar;
otras, olvidan que alguna vez fueron buenas ideas.

¿Y por qué vengo al blog con entradas tan amargadas? pues porque estoy enojada. Mucho muy. Y es que me enojo porque tengo miedo. Verán, Analí es una historia vieja, la primera que planee en mi vida y por la que decidí que quería escribir. 

Cuando vi que mis letras eran demasiado inmaduras y que podría arruinarla si la sacaba de mi cabeza y la metía a un libro, guardé a Analí en una caja. Ahí sigue, esperándome fiel (le envidio esa paciencia). ¿Y yo? Tengo muchas ganas de sacarla, levantarle el castigo y volver a descubrirla como hace 4 años. Pero también tengo miedo. Mucho muy. Eso me enoja demasiado. Por eso vengo con entradas amargadas, como esta.

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