A veces siento que sólo lo usan y me enojo con él por dejado y con la gente por abusiva. Luego me acuerdo que (a exigencia suya) debe importarme un carajo y me enojo más conmigo misma por no obedecer a su mandato. Así se nos va la vida en enojaciones.
Inútil es anudar lazos rotos, dije cuando se había marchado, dándome ánimos para no buscarlo, ¿por qué será que se me olvida a cada rato?
No hay comentarios:
Publicar un comentario