I
(divagaciones)
Tal vez no te queda de otra, ni a mí.
Tal vez la ropa hace al hombre
y la tuya es de verano: holgada y fría.
Tal vez una mujer deja de ser flor cuando se marchita
como yo, llena de veneno en los tallos
y tú sin antídoto en las orejas.
II
(afirmación)
Nos faltó ser menos nosotros y más fe
Verter los recuerdos felices en tubos de acrílico
portarlos en la espalda
y adentrarnos en ellos al mundo interno del otro.
III
(reproche)
Pero hoy no somos nosotros, ni fuego, ni espirales
¡hoy no somos nada!
ni siquiera la arena que arrastra el viento lejos de la
[playa.
Porque se nos acabó la ligereza y los momentos
[los perdimos
como se pierde el oro de las minas explotadas
y estamos secos;
exhalamos vaho arenoso de la boca.
Somos polvo de un desierto que muere a falta de agua.
-Irónico, ¿no?
IV
(queda)
Arrancar la puerta de los goznes y limpiarte las telarañas.
Arrancar la puerta de los goznes y limpiarte las telarañas.
Sacudirte el resentimiento de los ojos hasta que vuelvan
`[a brillar.
Poner el futuro en un jarrón al que no falten los colores.
Rezar porque mis espinas no rasguen la tela
frágil
de tus sentimientos.
(queda[n])
*
* Tres estrellas para entendernos
*
(queda)
la única
la fatídica
la inevitable
.
.
. . .
.
.
.
.
cruz del retorno
cruz del retorno
Porque te guste o no, soy tu centro
y tarde o temprano
tendrás que regresar.
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