lunes, 22 de agosto de 2011

Cuando la lluvia cae sobre Guanatos / aquí se quedan sólo los fantasmas

Me encanta la ciudad semivacía y lluviosa; las gotas rompiéndose en la acera con fe de lavar los pasos de los peatones. 

Me encanta ver a los amantes que se besan, resignados a empaparse bajo la lluvia que bautiza su amor: lluvia agua bendita que manda Dios para decirles que los ha aprobado.

Me gustan los hombres que corren con un bebé en brazos para procurar el bien de la vida que comienza antes de que la vida comience a atentar contra su salud física y mental; las mujeres con la ropa pegada al cuerpo, ropa que delata las imperfectas curvas de sus cuerpos. 

Pero, sobretodo, me llama la ciudad lluviosa y semivacía que obliga a la melancolía a acompañarme y me permite verte en los recuerdos que han quedado impregnados, rondando como fantasmas, por cada edifico y cada acera del centro por la que anduvimos juntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario