Míralos
su sangre, compatible a la tuya,
sí bulle en sus cuerpos
pero son muñecos de cera en esta dimensión
perdida entre la negación y el pánico.
Desde entonces no vuelvo a casa antes de las diez
para no mirarlos
para no toparme con tu ausencia
así pienso que como ellos estás dormido
y no muerto.
Me agradabas.
Me gustabas más cuando no eras tan frágil ni estabas tan roto
cuando los pies te dictaban el camino,
tú los seguías y me arrastrabas a él.
Me gustabas más cuando tu palabra era oro y no se rompía en añoranzas
hoy vale más
porque no la tengo
porque me retienes de fuerza quemada a los párpados
sin entender
que quererte es palabra frágil en los huesos
de tu jaula
y los encierras
a ellos
que debieron volar antes para que no los dejaras.
Míralos
su sangre compatible compatible compatible a la tuya
sí bulle en sus cuerpos
pero están estáticos
la mirada fija a la pared en rojo
que se pinta al otro lado de la ventana.
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