(ella) Ve candiles de luz y la cubren las sombras
su cuerpo se torna de agua
fluye por las calles
converge con el polvo en los resquicios del asfalto.
Se reflejan en ella sus ojos encendidos
Los de él.
(ella) Tiembla con el peso de los coches
decide volverse de hielo
y el bloque lo esculpen dos manos hambrientas.
(él) Bebe sus excesos
antes de que se vuelvan vapor en sus piernas.
(ella) Moldeada como una muñeca reposa
se deja ser fuente de vino
y vuelve a escurrirse por otra vereda.
(él) La retiene entre sus dedos como una copa,
la acerca a su boca
y
(ella) desinteresada
se deja morir en sus labios
donde no hay candiles de calle
ni sombras.
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