Míralas
éstas
son mis heridas
en
cada una un nombre, cientos
de historias, miles de minutos
invaden las llagas.
invaden las llagas.
Hemos
invertido en cuerpos deshonestos
en
bocas equivocadas
en
pieles ajenas que nos bañan de frío
en el alivio perenne de que el mundo se repite y
cada adiós
será el mismo.
será el mismo.
Cuando
aprendimos a desprendernos se nos cayeron las extremidades
callaron
las ilusiones
ahora,
en un hueco de la memoria cantan,
como
pesadillas de hollín se incendian
fenecen
en la paciencia;
la
espera siempre ha sido hielo.
No
hay escultor en esta tierra.
El
médico Cronos, deidad de la que todo detona,
pinta
de rojo la huella.
No la
sana.
Mírame
éstas
son mis heridas
sólo embonan en tu cura.
Haces que se me enchine la piel de tan cierta esta aseveración tuya.
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