Afuera, puntitos blancos
afuera diminutos
afuera callados
afuera una onda de silencio
lleva subliminal la súplica de una frase.
Adentro, somos un canto luctuoso
que atrae a las lechuzas
cada cual toca a su ritmo,
El himno fúnebre encoje el corazón para detenerlo
pero no sucede,
también el tambor del pecho se une al canto
la sangre baila en el cuerpo, hirviendo de furia,
quiere salir y danzar con la tuya
que ya no está en la jaula de los huesos
pero no sucede.
Afuera ha de prevalecer el silencio
afuera la falta de voz
afuera la afonía
que quien hace ruido
halla la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario