lunes, 8 de agosto de 2011

Soñé... y tuve una revelación.

Lo primero que vi fue el techo, blanco como la espuma del mar; luego la puerta y las paredes, también blancas como arena de una playa; después mis ojos siguieron un camino por el suelo blanquísimo como la sal, pero dejaron de avanzar al llegar a unos horribles tenis negros... Supe en seguida porqué mis ojos hacían referencia al mar: estaban cegados con su aroma de metáforas acuosas y todos sus poemas de agua.

Miré entonces mis manos y vi pequeños tubos encajándose en mis venas, le daban vida a mi cuerpo. Pero no necesitaba esa vida, porque lo tenía cerca otra vez. Sus ojos se habían clavado en la blancura de las sábanas, como si no hubiese notado que estaba despierta.

"Luis"
"Luis"
 "Luis"

Lo llamé una y otra vez, pero no contestó. Quizá estaba ahí para cumplir el protocolo y no romper la promesa de "Pase lo que pase estaré a tu lado". Porque ahí estaba él, conmigo, pero seco. Respirando muerto con la mirada al filo de la cama.

Arranqué los tubos de mis venas y salí de la habitación. Los pasillos blancos estaban desiertos, así como el resto de las habitaciones. Era curioso que a mi suicidio sólo acudiese él, quien era la causa. 

Volví a la habitación y tomé sitio en mi cama. Le dije: Erick, gracias por venir, te he echado de menos. Él me miró con sus ojos llenos de rencor, los mismos de la última vez que hablamos, y con la voz medio cortada por la rabia atinó a decir: Ojalá no hubieras despertado, así podría seguir contigo.

Dejó sobre la mesita de noche unos tulipanes rojos, como la sangre de un corazón herido, y, sin más, partió del lugar. 

Cuando su cuerpo desapareció en la luz del sueño, desperté. 

Aquí, en la vida real, me di cuenta de que lo extraño.

1 comentario:

  1. Carajo.
    Si lo soñaste antes de verlo, pues empezaré a considerarte bruja.

    Me gustó el "chack"

    Y se me hace muy interesante lo de tubos encajados en tus venas.








    Mosca Vena

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